
Las soluciones web-a-impresión y la automatización han transformado el mercado de la impresión. Los proveedores de servicios tienen que competir en un ámbito mucho más amplio. El reto no es solo cuánto negocio de impresión puede provenir de las compras en línea, sino cómo implantar mejor ese canal.
Los clientes de impresión compran más que nunca por Internet. Los proveedores de servicios de impresión están integrando plataformas de tienda online con sistemas de producción. Sin embargo, los sistemas web-a-impresión pueden convertirse en un reto mucho después de su integración en un MIS. Puede que el problema no esté en la conectividad del sistema, sino en que llegan al taller más trabajos de los que se pueden gestionar. La naturaleza del negocio ha cambiado y ahora hay más de trabajos de tiradas cortas y menor margen.
El servicio al cliente puede estar sobrecargado. La preimpresión puede ser un lío. La sala de prensa puede ir con retraso. Los trabajos pueden estar apilados a la espera de la encuadernación. También es posible que la entrada de trabajos a duras penas avance.
Cada proceso se ve temporalmente desbordado cuando se gestiona un grupo de pedidos. Al final, el trabajo se hace, pero no sin dar marcha atrás. La hora punta de la mañana, de la tarde o del segundo turno es un periodo de gran actividad, que va seguido de un periodo de resolución de tareas pendientes. Las imprentas tienen que automatizarse para mantener el ritmo. Y deben hacerlo para agilizar el flujo de trabajo.
No basta con competir en Internet. Los proveedores de servicios de impresión deben ofrecer a sus clientes productos uniformes y entregas puntuales. Las empresas deberían apuntar hacia la implantación efectiva de la automatización total. Esto no significa prescindir totalmente de la mano de obra, sino automatizar desde la obtención del trabajo hasta la entrega del producto. La tecnología disponible ha convertido en posibilidad tangible lo que hace poco parecía una fantasía. Para muchos impresores, ya es una realidad.
Hay una parte cada vez mayor de la industria que está en manos de empresarios. Estos tipos no saben nada de impresión, pero consiguen montar una imprenta automatizada que gana dinero apoyándose en gran medida en la tecnología.
La automatización permite recibir, procesar y entregar los pedidos en horas en lugar de días. La automatización tiene realmente un impacto cuando todo el flujo de trabajo está conectado y comunicado. Tecnologías aisladas se integran en un sistema unificado. Cuando los trabajos pasan por una imprenta, sin los obstáculos de la interacción humana, es cuando la automatización funciona de verdad.
En un entorno automatizado, la atención al cliente personal prosperará porque la intervención humana puede desplazarse de la producción a las relaciones con los clientes.